martes, 31 de enero de 2006
La última semana decidimos hacer una marcha por la montaña.

Elegimos el archifamoso Patones, en Madrid, para hacer una ruta de senderismo, ó en nuestro caso sería la típica marcheta de domingueros que terminan perdiéndose en el monte.

Pero no fué nuestro caso, ya que el sector femenino, a la media hora decidió que ya estaba bien de tanto andar y había que ir cogiendo caminito del restaurante para recuperar lo gastado.
Y aunque todo empezó con buen ánimo, acompañados de frio pero con un solete que se agradecia, no habia vuelta atrás. La decisión estaba tomada. Buscamos un restaurante en Patones de Arriba. Bonito sitio, pero sólo encontramos uno abierto y habia "overbooking".

Asi que tiramos para Patones de Abajo, que no era tan bonito, pero que nos dieron de comer. Además no se escatimó en chuletones, cordero asado y demás comidas "light", vamos, fiesta del colesterol. Después de que una parte del mensaje no llegó, nos tomamos un primer café en el restaurante, agasajándonos el maitre con el último grito en calendarios. Agradecidos del paraje, fuimos a tomar otro cafelito a Torrelaguna. Donde nos costó hacer la digestión y se nos hizo de noche con el segundo cafelito

Pero para empezar el año con ganas y con ánimo de hacer vida sana, al dia siguiente, por eso de que no llegaron las típicas agujetas, decidimos echar un paddel
. A ver si os creeis que es un deporte para Aznar y sus amiguetes, no señor. Fué cuestión de unos minutos de asimilación del implemento, y a jugar. Mi maestria con este tipo de deportes me hizo moverme con soltura y desparpajo, aunque para que no se notara mucho mi dominio fallé algunas bolas para que pudieran jugar los demás también. Hecha esta aclaración y después de hora y media, vino el que en el argot deportivo-dominguero se define como el "tercer tiempo", recordar los mejores momentos con un cervecita en la mano. Esta vez fué "una rápida" ya que habia que cumplir en algunos casos.

Y como no podía ser de otra manera, la víspera, como todos los dias de mis vacaciones, también hubo meeting. Esta vez con mi prima Montse, a la que hacía bastante tiempo que no veia. Para rizar el rizo, nos tomamos algo el el Irish Rover. Haciéndose a la nueva situación de no poder fumar en algunos bares. Le gustó el garito, pero prefería la típica tasca donde la dejaran fumar. Mi hermano también estaba de acuerdo con la decisión y nos fuimos al de toda la vida, donde siempre encuentras una socorrida ración de patatas bravas. Muy castizo.


Y con así acabaron mis (merecidas) vacaciones por la tierra patria. Con cierta pena
al hacer la maleta otra vez, pero satisfecho de haber podido estar con casi todos, más incluso de lo que me esperaba, al ser unas fechas de mucho jaleo, cenas y vacaciones.
A todos los que habeis estado ahí daros las gracias, porque me lo he pasado como un enano. Si lo hubiera planeado no hubiera salido mejor. Gracias a todos
.
Un abrazazo para tod@s.
Alberto González de la Iglesia.