martes, 14 de febrero de 2006
El viernes 3 de Febrero se presentaba por estos lares Alex, llegó muy cansado y yo tenía que trabajar hasta las 9 de la tarde, con lo que aprovechó para echarse una siestecita y estar en condiciones para salir por la noche. Pero antes, Qué hay que celebrar el 3 de Febrero? Los que seais de Torrejón supongo que ya lo sabreis. Bien, en Torrejón es el dia de la tortilla, esa fiesta pagana, en la que todo el mundo va al campo a comer esa maravilla de plato y faltar al instituto no acarreaba bronca en casa. Así que gracias a la señora Carmen, no faltamos a nuestra fiesta "made in Torrejón" en Dublin. Por cierto, estaba muy buena. Gracias Carmen.


Pero, por casualidades de la vida me encontré con Nacho, un amiguete de Toledo que vino a ver a una amiga, con la que iba a quedar el sábado. Cómo no tenia plan para el viernes, quedamos los tres por la noche. La ruta "turística" empezó en el Pravda...

Habia bastante gente pero sin llegar a agobiar. Estuvimos viendo sus dos plantas de cabo a rabo, porque en Toledo y mucho menos, en Torrejón, no encontramos algo parecido. Ambientado al estilo de la Rusia comunista tiene hasta iconos colgados de la pared. Y la música está bastante bien.

Seguimos la ruta por Temple Bar, para ver los sitios más guiris de la zona como el Turk's Head y el Fitzsimons donde se podía estar sin los agobios típicos del sábado.
Y entre anécdotas de andaluces, estatutos, bordes y cigarrillos, dimos cuenta del viernes, no sin antes prepararnos para lo que vendría el sábado...

El concierto de los Darkness se esperaba con ganas...
El sábado dormí 4 horas, pero merecia la pena aprovechar todas las horas posibles ante tan ilustre visita. Así que pensé que aunque era sábado, iba a poder con el día, pero se cumplió la Ley de Murphy, aquella que dice que si estás cansado, tendrás el día de más curro de los últimos 4 meses. Efectivamente, con motivo del partido de rugby del 6 naciones entre Irlanda e Italia, no paré, tuve que ir 4 veces al almacen a por existencias, porque los capullos de los italianos, no se les ocurrió mejor cosa que entrar en mi tienda a comprar ropa, y digo yo, con lo fácil que es llevar un llaverito de regalo. Pues no, parecia que el mundo se iba a acabar al dia siguiente. Pero a mi se me acabó el curro a las 5 y a partir de ahí empezó otro mundo. Alex estuvo con mi compi de piso, John, viendo el rugby y bebiendo cerveza, yo aproveché mi break del bocadillo para ver la primera parte con ellos, pero Alex estaba viendo que iba a acabar borracho antes de ir al concierto y optó por una retirada a tiempo, aunque no sin la resistencia de John que insistia en seguir viendo el Gales-Inglaterra, con una Heineken. Le puso la gran excusa de que quería hacer fotos de la ciudad 


Llegamos al concierto con tiempo suficiente para ver el ambiente. The Point Theatre es un almacen del muelle reconvertido en teatro, parecido a un pabellón polideportivo. Bastante grande, lo suficiente para montar un concierto de estos.


Después de los teloneros vino lo bueno. Se lo montaron bien, el ambiente hacia que te contagiaras. Además, los incondicionales, se volvian locos con cualquier movimiento extraño en el escenario, o cuando enchufaban algún foco. El concierto empezó de esta guisa...

No se puede apreciar muy bien, pero es un carrito con forma de dos pechos, muy "heavy", lo que calentó más al personal, ya de por sí caliente. Empezaban fuerte, pero no bajó en nivel. No se paró un sólo momento y la gente no dejaba de cantar las canciones, imaginaros cuando tocaban las más conocidas, aquello parecia que se iba a caer. Algunos, parecían llegar al éxtasis.

Entre efectos especiales, pasadas por encima de la gente y fuegos artificiales, iba avanzando el concierto, muy guitarrero y muy bien montado. Se pasó rápido, buena señal. Mejor de lo que me esperaba.


Satisfechos y contentos, salimos del concierto hacia los bares. Seguimos la ruta establecida y decidimos salir de la zona para guiris que es Temple Bar, pero rápido se nos echó las dos y media encima, pero, entre paseos, burguer kings y demás llegamos a las 5 a casa. La vuelta a casa por la orilla del Liffey dió bastante juego.
El domingo tenia off y eso se agradeció. Decidimos dar una vueltecita por el city centre y desayunarnos un Irish Breakfast...

Entró fácil, ya que nos costó encontrar un sitio a esas horas que nos lo sirviera, después vimos ganar a la Real. Aunque parezca una cosa trivial, no lo era desde hace un par de meses. Después de las típicas compras, quedamos con Nacho para cenar y matar el finde con un par de cervezas y unos bailes en el Fitzsimons, donde pusimos punto final a la una y media, cuando nos echaron.
Y así terminó la visita de Alex, yéndose el lunes y esperando que se haya llevado un buen recuerdo de Dublín y obviamente que se lo haya pasado tan bien como yo.
Así que, Alex, vuelve cuando quieras, que eres talismán!:]
Alberto González de la Iglesia.