Aventuras en Irlanda

martes, 28 de febrero de 2006

$>Riot in O'connell Street - Manifestación violenta por O'connell

El pasado 25 de febrero se autorizó a los Orangistas una marcha en Dublín. Brillantísima idea. Para los que andeis un poco perdidos es como si permites a Inestrillas llevar a sus fieles de Fuerza Nueva por las calles de Bilbao, ó como si al amigo Arnaldo Otegui le aceptan una marcha en Madrid, pasando por la calle Génova.
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Pues parece, que los que permiten este tipo de manifestaciones, fueran un poco subnormales, utilizando la palabra menos ofensiva que se me ocurre. A mi me pilló trabajando, en la misma calle O'connell y para cuando me quise dar cuenta, llegó un menda y dijo:"cerrar la tienda". Ni se paró. Apenas con un ligero movimiento de cabeza, lo dijo según iba andando, obviamente no se dudó y en un par de segundos se cerró, se echó el cierre y todos los clientes por la puerta trasera. Todo esto en menos de lo que tardan en echar gasolina a Alonso. Hasta se quitó la música. Nos subimos a las oficinas a ver el espectáculo por la ventana, y chavales, no lo flipeis, pero nadie (incluyendo encargados y manager de recursos humanos) dijo: "ir haciendo otra cosa mientras tanto", de hecho llegó en número dos de la empresa y se quedó viendo el espectáculo con nosotros (recordar que esto es Irlanda), aunque hay que decir que aunque sea Irlanda, tampoco son tontos y nos mandaron coger la hora de bocadillo mientras tanto, pero estuvo cerrada la tienda cuatro horas!!!. Os recuerdo que mi tienda está justo enfrente del G.P.O. (General Post Office), que es el símbolo de la independencia de Irlanda. Desde la segunda planta se podía ver como poco a poco iban llegando a nuestro punto los antiorangistas empujados por los antidisturbios.
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La calle se había cortado un par de horas antes, no se permitia ningún coche aparcado, pero las obras (interminables) sirvió para que arrojaran contra los policias, fotógrafos, periodistas y demás toda clase de elementos de la construcción, 1,2,3, responda otra vez, por ejemplo... un ladrillo, vallas, palos de toda clase, palets, conos, carritos de la compra, contenedores...
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vamos que dejaron nueva la calle. Pero lo bueno estaba por llegar. Se plantaron todos (antimanifestantes y policia) en el G.P.O. A nuestra izquierda lleno de proirlandeses con bufandas a lo ultra sur, con alguna bandera y algo en la mano preparado para lanzar, a la derecha una fila de antidisturbios con una paciencia bárbara, más a la derecha los policias normales con algún fotógrafo metiendo las narices entre ellos, y más a la derecha una calle desolada, vallas en el suelo, destrozos en cristaleras, cristales por la calle. Y las calles adyacentes bloqueadas por la policia (petada de curiosos con morbo de que le cayera alguna piedra, supongo). Pero he aqui que me acordé de algo vital. Mi bici.
Mi fallo fué olvidarme que la dejé donde siempre, en el bulevar o parte central de O'connell. Para cuando quise ir a por ella e intentar rescatarla empezaron a romper cristales, llover ladrillos y empezar a quemar cosas. Desde la ventana pude comprobar como mi bici estaba entre la multitud, absorbida por esos antiorangistas, y mi bici en medio de ellos, siendo carne de cañón. No pude dejar escapar una lagrimita como cuando Bambi perdió a su madre, al ver que a dos o tres metros de mi bici (o donde supuestamente debería estar) empezaron a hacer una hoguera como barricada (incluyendo bicis) Llorica.
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Mi bici no es la espada de Induráin, pero joder el servicio que me hace! En esos momentos pensé en cambiar de profesión y hacerme antidisturbio, o el tio que renueva el carnet de identidad. Cuando la policia fué llevándose a estos fenómenos hacia abajo y la gente pudo andar sin peligro, entre los aburridos que hacian fotos con el movil, fotógrafos profesionales y curiosos de toda la vida, fuí a intentar ver que era lo que quedaba de la bici.
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Una peregrinación a Lourdes no era suficiente para poder volver a casa montado en ella. Así que entre cristales, palos, hierros, ladrillos, semáforos rotos,... en medio del camino vi también algún que otro sillín, y date que uno de ellos era el de mi bici. Bien, una parte recuperada. Llegué a mi parking habitual, donde a pesar de que dejo candada muy apretado la bici me la encontré en el suelo. En un principio no estaba quemada (gran paso), y con no poca dificultad logré levantarla y sacarla de aquel infierno. Teníais que ver a la peña que estaba a mi lado. Me miraban a mi y a la bici, sería por el morbo de ver mi careto, pero con clase saqué de allí la bici con la cabeza bien alta, como si no hubiera pasado nada. Después de un primer vistazo, la bici se habia comportado como una campeona, como siempre. Salvo el sillín, que salió volando contra la policía y que todavía me pregunto cómo pudieron quitarlo después de haberlo apretado bastante bien, en sí la bici fué un símbolo de resistencia, inexpugnable, invencible. Sólo necesitaba un ligero retoque en el guardabarros y el freno trasero, además de ajustar los radios, pero las llantas están perfectas. El balance fué de 14 heridos, unos 41 detenidos y los daños rondan los 50.000€. A ver si con un poco de suerte estos subnormales los pudieran pagar euro a euro, con el sudor de su frente.
En fin, ese dia me consideré un tipo con suerte, pude volver a casa en el mismo medio de transporte que por la mañana me llevó al trabajo. Esa noche salí a buscar la mujer de mi vida, pero encontrarla hubiera sido demasiada suerte:].


Alberto González de la Iglesia.

Publicado por albertokodro @ 2:52 | 0 Comentarios | Enviar